Enrique Arriola apuesta por "generar más y mejores empresarios”
Así lo destacó Enrique Arriola durante un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum en Bilbao, donde presentó una conferencia del presidente de la Confederación Empresarial de Bizkaia (CEBEK), Guillermo Buces.
Arriola consideró necesario “generar más y mejores empresarios”, una “vocación” que no es “especialmente popular”. “Ser empresario no es solo tener una buena idea y ganar dinero, ser empresario es liderar un proyecto, es construir un equipo, es arriesgar” y, en definitiva, “es tratar de construir un proyecto y hacerlo crecer y hacerlo sostenible en el largo plazo”.
Apuntó que a esto se añade que la sociedad pide “que lo hagamos con valores y con responsabilidad social”, algo en lo que se mostró de acuerdo, “porque detrás de nuestras empresas pues no deja de haber personas, no deja de haber familias y en definitiva, proyectos de vida”.
Arriola reflexionó que el empresario hoy además de las dificultades tradicionales se enfrenta a tres nuevas, siendo la primera “la dificultad para ejercer el liderazgo en la sociedad actual”.
La segunda, señaló, son “las dificultades para gestionar personas y equipos”, y la tercera, “la necesidad de convivir con una carga regulatoria y con una carga burocrática muy exigente y que en alguna medida condiciona también el desarrollo empresarial”.
Estas dificultades lastran ese objetivo de contar con más y mejores empresarios, y a ellas añadió “las dificultades para el relevo de las empresas actuales”. Esgrimiendo su experiencia personal, con la adquisición junto a sus socios de siete compañías desde 2019, señaló que en la mayoría de esos casos “el motivo de la venta de la compañía ha sido la falta de relevo”. “No porque los empresarios no tuvieran sucesión, no porque no tuvieran hijos, sino porque los sucesores no querían hacerse cargo de la empresa familiar”, subrayó.
Arriola aseguró que no son casos aislados, y esgrimió que, aunque los motivos pueden ser múltiples, las consecuencias “son claras” y es que “tenemos muchas empresas que pueden quedarse huérfanas de liderazgo”, algo que consideró “una cuestión muy peligrosa”.
El riesgo que existe, argumentó, es que “muchas de nuestras mejores empresas terminen en manos de inversores a veces más cercanos, a veces más lejanos, y otras veces que consideren a las empresas meros activos a los que rentabilizar”. A este respecto, aplaudió las iniciativas para tratar de favorecer el arraigo empresarial y reclamó extenderlas hacia el mundo de la pyme.

